Observaciones en torno al estudio Justificativo del Parque Nacional Los Mármoles

Por Mar-0 - 30 de Julio, 2008, 12:23, Categoría: General

Nuestra organización ha manifestado de manera reiterada su oposición a la posible re categorización del Parque Nacional Los Mármoles, aduciendo que su conservación, restauración y rehabilitación, representan para Hidalgo, la oportunidad de estructurar una más amplia propuesta de manejo de los recursos naturales de la entidad.

La proposición para modificar el estatus del Parque, se encuentra inscrita dentro de una política nacional de transformación de estas áreas y su apertura a diversas actividades económicas, bajo el supuesto de que ayudan a aliviar la pobreza de las comunidades al permitirles la utilización y/o explotación de los recursos naturales, premisa que permitiría según el argumento, generar plazas de empleo e impulsar la economía comunitaria.

Además de ello, Los Mármoles es un área en la que los estudios realizados no representan una verdadera oportunidad para su conocimiento y valoración, toda vez que muchos de ellos, se encuadran en propuestas aisladas de investigación que no se insertan de forma adecuada en el contexto de uso y servicio al interior del área natural.

Sin embargo, la modificación del decreto que declara la conservación a perpetuidad de los recursos naturales de la Barranca de San Vicente y del Cerro Cangandho, no bastaría por si solo para posibilitar el cumplimiento de esta meta, toda vez que para ello es importante la concurrencia de diversas instituciones en el planeamiento de una estrategia de promoción de la inversión a nivel comunitario como requisito para poder implementar acciones de combate a la pobreza y empoderamiento y crecimiento de la economía.

Si partiéramos del estudio técnico justificativo, tendríamos que reconocer que la mención de los ecosistemas, no es en si misma, la existencia de una propuesta seria para su re categorización; por otro lado, el señalar el estado general de los ecosistemas, no implica la realización de un estudio capaz de afincar de forma indiscutible la necesidad de una re categorización.

Al asegurar en el estudio que “Las actividades económicas y de subsistencia que se desarrollan en el área del Parque Nacional son básicamente agricultura de temporal, fruticultura, ganadería extensiva y de traspatio, aprovechamiento forestal y extracción de minerales, las cuales han tenido importantes impactos sobre los recursos naturales, que se reflejan en el paisaje, topografía y riqueza florística y faunística[1]”. Solo se recurre al lugar común de que son las comunidades los principales responsables de la degradación de la zona, afirmación cuestionable y llena de imprecisiones toda vez que las condiciones de aprovechamiento comunitario son menores a las actividades intensivas que desarrollan grupos dedicados a la explotación de mármol y empresas mineras dedicadas a la extracción de minerales.

De igual manera las actividades de aprovechamiento forestal comunitario son menores pues la mayor parte de madera es utilizada como combustible para actividades en el hogar y en muy escasas ocasiones como material para la construcción de vivienda. En tanto que los volúmenes que se manejan en aprovechamientos forestales clandestinos han puesto en riesgo la viabilidad misma del parque.

Al señalar las condiciones sociales de la población, la expulsión de personas que viven al interior del Parque, los niveles de pobreza a los que se enfrentan, la carencia de oportunidades y el desplazamiento social al que se enfrentan, tampoco puede ser usado como un argumento, y de hacerse, será el más débil de todos, dado que el valle del mezquital es la zona que más ciudadanos expulsa al extranjero. De hecho podemos encontrar en la mayoría de los municipios del valle del Mezquital, condiciones de expulsión o migración de ciudadanos asociadas a condiciones de marginación, pobreza, carencia de oportunidades y ausencia en la correcta elaboración de políticas públicas para el impulso de la economía comunitaria y regional.

A pesar de ello, el estudio establece la posibilidad de “Regular el crecimiento de las zonas urbanas localizadas en el área, estableciendo los límites en las superficies donde se ha llevado a cabo una alteración, modificación sustancial o desaparición de los ecosistemas originales por el desarrollo de asentamientos humanos, evitando la expansión de la mancha urbana hacia las superficies de bosque” [2]lo que a la larga resulta contradictorio con la propia prospectiva poblacional de estudio.

Lo que si encontramos es que el propio estudio reconoce que el crecimiento poblacional de la zona se sitúa por debajo de la media nacional y de la propia tasa de crecimiento para el estado de Hidalgo, pues se asegura que: “En el estado de Hidalgo, la población creció a una velocidad de 1.7% en el período comprendido entre los años 1990 y 2000. En Pacula y Zimapan la tasa media anual de crecimiento para el mismo período fue positiva. 0.24% en Pacula y 0.65% en Zimapan, mientras que los municipios de Jacala de Ledesma y Nicolás Flores tuvieron tasas medias de crecimiento poblacional anual negativas. En el municipio de Jacala de Ledesma la población creció a  una velocidad anula de -0.36% y en el municipio de Nicolás Flores la tasa de crecimiento anual fue de -0.33%”[3].

El estudio realiza a lo mucho un recuento de los datos poblacionales y las fluctuaciones que presentan las 60 comunidades enclavadas en el perímetro del parque Nacional. Situación que pone en entredicho la afirmación de que son las comunidades y sus actividades de subsistencia que realizan las responsables de las condiciones de degradación y daño del área. Pues si este daño fuera resultado de la actividad de los habitantes, se verían períodos de recuperación ecosistémica en aquellos momentos en los que la fluctuación poblacional es más baja, circunstancia que no se presenta.

La evaluación ecositémica de la zona es referida como un mero elemento justificativo, alejado de la valoración y el papel que cada especie juega al interior del parque, la forma en que su presencia y conservación posibilitan la rehabilitación, conservación, restauración y conservación del área. Su enlistamiento y referencia a la norma oficial mexicana y a los estudios de la Conabio se hacen en un marco descontextualizado y frío en el que se convierten solo en un elemento suprimible, utilizable o desechable. Además de ello, en esta valoración se dejan de lado estudios hecho por especialistas de la propia Universidad Autónoma del estado de Hidalgo y las hechas principalmente por Barry Sthephensson de la Universidad de Miami.

Su debilidad radica en que hoy por hoy, esta valoración se encuentra íntimamente ligada a la posible explotación de mármol y minerales, antes que a la conservación de los recursos naturales.

Si partiéramos del supuesto mismo del estudio técnico presentado a la Conanp, encontraríamos dentro de sus propuestas algunos elementos que hablan del destino último de los ecosistemas del Parque, fragmentación, pérdida de especies y daños por actividad minera en más del 50 por ciento de la superficie del mismo.

Hoy mismo se pueden diferenciar al interior del Parque fragmentación en cuando menos dos de sus ecosistemas. Lo que permitiría, de prosperar la recategorización, un mayor daño a estos en lugar de la conservación y restauración requerida.

La fragmentación de los ecosistemas es una manera útil de evaluar el estado de los bosques y matorrales en un territorio dado y de la diversidad a ellos relacionada. La fragmentación del hábitat puede tener severas consecuencias sobre las poblaciones de insectos, aves y mamíferos e incluso determinar su completa desaparición una vez que los recursos vitales para su subsistencia descienden por debajo de un determinado nivel. Este efecto negativo debe adicionarse a la erosión de suelos y la alteración del ciclo hidrológico que se dan cuando los bosques desaparecen.

Esta situación no es producto de un proceso natural. "La profunda inequidad que caracteriza a la sociedad mexicana y la posición desventajosa de las comunidades de los bosques en sus negociaciones con los estamentos oficiales a nivel local, estadual y federal, así como con el sector privado -que es el comprador final de los recursos de éstas- junto al profundo desacuerdo existente acerca de la importancia de proteger el ambiente y asegurar su integridad para las futuras generaciones, al tiempo que suministra medios de vida de manera razonable según los preceptos de la producción sustentable" [4]están en la raíz del problema.

Sin embargo, el documento técnico no aborda de manera alguna la valoración de los ecosistemas a partir de la propia fragmentación existente, de hecho  al hablar sobre la valoración del estado actual de los recursos, reconoce que “Aun cuando no se cuenta con la evaluación sobre el estado actual de los recursos del Parque Nacional, el deterioro de los recursos forestales es evidente con la pérdida de la cubierta vegetal original y la consecuente desaparición o desplazamiento de especies de flora y fauna silvestres nativas; el desarrollo de procesos erosivos que han ocasionado la desaparición de la cubierta fértil del suelo y su productividad; la afectación de los ciclos de nutrientes, la captación de carbono, la captación de agua y la recarga de mantos acuíferos, las condiciones ambientales y el deterioro de la calidad de la masa forestal existente por la incidencia de plagas e incendios tanto naturales como inducidos”[5].

A pesar de que se reconoce la no existencia del estudios que permitan hacer una valoración precisa de los ecosistemas, su estado actual, pero sobre todo a pesar de la carencia de un listado de especies que permita definir la importancia de la conservación del parque como tal, se expresa que “No obstante, el decreto de Los Mármoles como área natural protegida, la vocación y tradición por el aprovechamiento de los recursos forestales de la región, las irregularidades en la dotación de tierras posteriores al Decreto y la falta de precisión en la delimitación física del área, son factores que han impedido el cumplimiento de los objetivos de conservación y protección de los recursos naturales, establecidos por la categoría de Parque Nacional, y considerando las actuales condiciones físicas, biológicas, sociales y económicas del área, se plantea su recategorización como Área de Protección de Flora y Fauna, categoría que ofrece un esquema de protección que permitirá la conservación de aquéllas zonas que no han sido alteradas de forma significativa por las actividades humanas”[6].

Es esta evaluación superficial del estado de los recursos al interior del Parque, la que posibilita que se observe a los ecosistemas como entes separados, aislados unos de otros y carentes de zonas de transición e integración entre estos y esta visión simplista daría como resultado una muy amplia fragmentación de los ecosistemas promoviendo su pérdida, aunada a la desintegración que la actividad minera promueve.

 “Las especies suelen presentar patrones de distribución discontinuos producidos por la variación espacial de las condiciones ambientales que determinan la calidad de sus hábitats. Además, el régimen natural de perturbaciones (“gaps” producidos por la caída de grandes árboles, corrimientos de tierra, inundaciones, incendios, huracanes, etc.) da lugar a cambios continuos en la estructura del territorio generando un paisaje heterogéneo (Hansson et al., 1995). No es este parcelado natural, sin embargo, el que preocupa desde una perspectiva conservacionista, sino su atomización adicional por causa de la acción humana. Una imagen muy familiar, por ejemplo, es la destrucción y fragmentación de los bosques por la expansión de cultivos y pastizales o la eliminación de los terrenos agrícolas en beneficio de las áreas urbanas. En todos estos casos, las especies de los hábitats en retroceso ven mermar el territorio disponible a la vez que se enfrentan a una creciente atomización de sus poblaciones”[7].

Esta atomización es la responsable de muchos de los daños causados en el parque Nacional, sin embargo, hasta el momento, no ha habido por parte de la autoridad ambiental, acciones decididas que tomen como mecanismo de acción la educación y la promoción del cambio de vocaciones productivas al interior del Parque, situación que se encuentra permanentemente ausente del estudio técnico justificativo y que podría constituirse en uno de los componentes más valiosos en la propuesta de recategorización.

“Con la fragmentación y destrucción de un hábitat se produce un cambio progresivo en la configuración del paisaje que puede definirse adecuadamente mediante las tendencias de cinco variables paisajísticas que cambian simultáneamente y que tienen, en conjunto, una incidencia perniciosa sobre la supervivencia de las especies afectadas (Saunders et al., 1991; Andrén, 1994; Fahrig, 2003.

Una pérdida regional en la cantidad de hábitat, con la consiguiente reducción del tamaño de las poblaciones de los organismos afectados. Como consecuencia, disminuye la densidad regional de las especies (número de individuos por unidad de superficie en toda la región considerada), un buen índice de su capacidad para restañar extinciones puntuales mediante el aporte de individuos desde sectores menos alterados.

·         Una disminución del tamaño medio y un aumento del número de los fragmentos de hábitat resultantes. Esta tendencia reduce progresivamente el tamaño de las poblaciones mantenidas por cada uno de los fragmentos, aumentando así el riesgo de que alcancen un umbral por debajo del cual son inviables.

·         Un aumento de la distancia entre fragmentos, con la consiguiente dificultad para el intercambio de individuos entre las poblaciones aisladas, así como para reponerse, por recolonización, de una eventual extinción.

·         Por último, se produce un aumento de la relación perímetro/superficie y, por consiguiente, una mayor exposición del hábitat fragmentado a múltiples interferencias procedentes de los hábitats periféricos, conocidos genéricamente como “matriz de hábitat”. Se da así un creciente efecto de borde que origina un deterioro de la calidad del hábitat en regresión, afectando a la supervivencia de las poblaciones acantonadas en los fragmentos”.[8]



[1] Estudio previo justificativo para la recategorizaciòn del parque Nacional Los Mármoles.

[2] Estudio Técnico justificativo .- P. 55

[3] Ibidem P. 16

[4] David Barkin y Miguel Angel García, "Abordando las Causas Subyacentes de la Deforestación y la Degradación de los Bosques", de la que participó el WRM en 1998.

[5] Estudio técnico Justificativo para la Recategorización del Parque nacional Los Mármoles.- p54

[6] Estudio técnico justificativo

[7] Citado por T. Santos, J.L. Tellería en: Pérdida y fragmentación del hábitat: efecto sobre la conservación de las especies

[8] Citado por T. Santos, J.L. Tellería en: Pérdida y fragmentación del hábitat: efecto sobre la conservación de las especies

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Parque Nacional Los Mármoles: Entre el abandono y la ignorancia

Por Marco Antonio Moreno Gaytán - 11 de Marzo, 2008, 21:54, Categoría: General

La conservación ha sido el mecanismo motor de las últimas décadas; el avance en la conquista de espacios dedicados a la preservación de los recursos naturales no se entendería sin el compromiso multilateral de los países y la acción conjunta, disciplinada y estoica de cientos de miles de organismos conservacionistas y ecologistas del planeta.

Gracias a ello, hoy podemos congratularnos de que la extensión de zonas protegidas es igual o mayor que la India y China juntas, aun cuando el esfuerzo conservacionista ha llegado de manera lenta a los ecosistemas de agua dulce, costeros y marinos.

Reconocer que los movimientos ambientalistas dieron paso a una vigorosa discusión sobre el modelo de desarrollo adoptado por la humanidad, sus consecuencias sobre el futuro y el derecho de las generaciones futuras a disfrutar de ellos, dio como resultado el que hoy podamos discutir de frente el derecho a un ambiente sano como un derecho humano, es reconocer lo que aun falta por hacer en el campo del conservacionismo y la necesidad de continuar empujando hacia su evolución social.

Es a partir de este esfuerzo que hoy en día la discusión cotidiana de los asuntos ambientales, las agresiones hacia los ecosistemas, el rechazo abierto hacia la devastación y el daño ambiental es algo que se puede observar de manera permanente al interior de la sociedad.
El movimiento ecologista, el ecologismo adquiere un peso fundamental y empieza a definir políticas y rumbos, adquiere día a día un papel más relevante y respetable entre los gobierno y la gente, un papel del que no han estado ausentes los medios de comunicación.

Sin embargo aún existen lugares, regiones, rincones de este planeta que se enfrentan al desgano y al abandono; lugares en los que puede más la apatía que la decisión de lograr profundizar los trabajos de conservación y la pelea cotidiana por hacer realidad el derecho humano al medio ambiente

Uno de estos lugares lo constituye el Parque Nacional Los Mármoles, ubicado en el municipio de Zimapan, en el central estado mexicano de Hidalgo, a 126 kilómetros de la ciudad de Pachuca de Soto, su capital.

Esta área decretada el 8 de septiembre de 1936 por el entonces presidente de la república Lázaro Cárdenas del Río, con categoría de parque nacional para lograr la conservación a perpetuidad de los recursos naturales y la belleza escénica de la Barranca de San Vicente y Cerro de Cangandó.

Desde aquel entonces hasta ahora el parque ha carecido de Planes de Manejo y Consejo Asesor que oriente y de rumbo a la utilización de los recursos de la región entre los que destacan dos dalias.

Sin embargo en el año de 1990, después de autorizar en las zonas aledañas a esta área natural protegida, la construcción del vaso de la presa Zimapan, la entonces Secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), estableció las primeras condicionantes en busca de conservar la región entre las que destacaba la de construir un Jardín Botánico In Situ en el que se buscaba recuperar aquellas especies que por su status se encontraran dentro del supuesto de conservación dentro del área en que se desarrollan de manera natural.

A partir de entonces se inicia una profunda transformación del parque caracterizada por la explotación irregular de mármol, tala clandestina, incumplimiento de medidas de restauración, coronadas estas por el abandono y la apatía de los gobiernos estatal y federal a lo largo de siete décadas; abandono que plásticamente se refleja en la disminución de la cubierta forestal, sobre explotación de bancos de mármol y en el casi total agotamiento de la fauna del lugar, principalmente del venado cola blanca.

A partir del año 2000, inicia la defensa formal del parque buscando sobre todo detener la destrucción de sus 23 mil 150 hectáreas de las cuales más del 40 por ciento presentan daños severos y en algunos casos irreversibles.

La primera medida de aquel entonces fue la denuncia por explotación ilegal de mármol, interpuesta casi simultáneamente por la Sociedad Ecologista Hidalguense y el Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma de México y posteriormente por la propia delegación de Secretaría de Medio ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Sin embargo, el problema del parque no lo constituye la explotación irregular o la tala clandestina sino la indefinición en cuanto a su administración y la generación de políticas de restauración y/o conservación que a su interior deben realizarse, esto debido que hasta el momento el gobierno de la entidad no ha aceptado de manera formal su responsabilidad sobre el mismo.

Hoy, el Parque nacional los mármoles enfrenta la amenaza mayor, la decisión del gobierno de la entidad de lograr el sentido reversivo del decreto que la da origen, en lugar de enfrentar la problemática del lugar y buscar consolidarlo de manera real como un área natural.

En su artículo primero el decreto establece que "se declara Parque Nacional, destinado a la perpetua conservación de los recursos forestales y de la fauna silvestre, la región que comprende la "Barranca de San Vicente" y "Cerro de Cangandó" con una superficie de 23,150 (veintitrés mil ciento cincuenta) hectáreas con el nombre de Parque Nacional de LOS MARMOLES".
En su propuesta de recategorización el gobierno de la entidad ha propuesto que se lleve a categoría de área de protección de flora y fauna, para que de esta manera se pueda establecer una zona de conservación que no vaya más allá de las 2 mil hectáreas de tal manera que más de 20 mil hectáreas serían dejadas fuera de esquemas de protección y conservación y abiertas para la explotación forestal y minera, principalmente.

Propuesta esta acariciada desde hace más de 3 años por el Consejo Estatal de Ecología y el gobierno hidalguense, quienes de manera in entendible no han sido capaces de promover la construcción de un Plan de Manejo adecuado para el Parque Nacional Los Mármoles, pero ya cuentan con una propuesta de área de conservación de flora y fauna con propuesta de plan de manejo, esto a pesar y en contra de las posibles violaciones en la que se puede incurrir, porque la legislación mexicana prohíbe la construcción de áreas de conservación al interior de las ya existentes.

Sin embargo, si la amenaza principal del Parque Nacional Los Mármoles es el abandono y la apatía, la amenaza principal de los hidalguenses la constituye su propio gobierno y el propio organismo responsable de velar por su derecho a vivir en un ambiente adecuado y sano.
De prosperar la posibilidad de recategorización del parque nacional Los Mármoles, nos encontramos en el inicio de la reducción formal de las áreas naturales protegidas y la disminución de su importancia como política publica promotora del desarrollo. Trabajemos juntos para que no sea así.

Visión

Por Mar-0 - 26 de Octubre, 2006, 17:12, Categoría: campañas

Desarrollando, de la mano de los voluntarios, nuestras propias capacidades promoveremos acciones de educación ambiental capaces de impulsar modificaciones sustanciales en la manera en que los seres humanos interactuan entre si y con su medio natural; acciones determinadas por las propias necesidades y características de las regiones de la entidad e influidas sustancialmente por la problemática de cada lugar de tal manera que como resultado de nuestro trabajo logremos actuar localmente en beneficio de la humanidad.

Nuestra Misión

Por Mar-0 - 26 de Octubre, 2006, 17:05, Categoría: General

Motivar una relación armónica entre los seres humanos y entre estos y el ambiente, basada en la comprensión de las interrelaciones existentes en los procesos naturales y el amnejo sostenible de los recursos; desarrollando acciones encaminadas a fomentar la responsabilidad de los individuos y las colectividades y la comprensión de la complejidad ambiental; promoviendo la percepción de que la calidad de nuestro ambiente es el resultado de la interacción de factores ecológicos, sociales, económicos y culturales. Impulsando la preservación y el rescate de los conocimientos tradicionales que atañen a la protección y restauración ambiental de los reservorios estratégicos de la naturaleza para nuestra viavilidad, dados los importantes servicios ambientales que prestan.

Los voluntarios y los socios son el fundamento escencial de la SEHI. En la práctica, esto se ha traducido en una mayor posibilidad de lograr éxitos frente a la destrucción y devastación que se enfrenta en la entidad, por ello, afirmamos que el esfuerzo de la SEHI, ha estado afianzado por personas que con voluntad y convicción han decidido actuar para revertir los daños que afectan nuestro planeta. Sin ellos, la modificación de paradigmas culturales, cambios en las actitudes y aptitudes en la manera en que se realacionan e intercatuan con su medio natural

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